
Imagínate que en tu edificio vive una mujer maltratada. Vive atemorizada, agredida y sometida a un individuo sin escrúpulos. Tú, en lugar de mover un dedo por ella, y siendo perfectamente consciente de la situación, te dedicas a hacer la vista gorda. Pero aún vas más allá. No contento con tu pasividad, vendes armas a tu vecino para mantener ese deplorable status quo familiar. Y lo haces porque, aunque el tipo es un hijo de puta, respalda tu economía con ciertos negocios turbios, por lo que tu indiferencia se convierte en un requisito básico para el enriquecimiento mutuo. Él sigue con su "terror hogareño" y tú engrosando tu cuenta bancaria. Todos contentos. Un buen día, y en un loable acto de valentía, tu vecina maltratada acude a comisaría a relatar con pelos y señales las vejaciones a las que ha sido sometida por tu compinche. Ocurre lo inevitable: tu "socio" sale por patas. ¿Qué haces tú? ¿Morirte de vergüenza? No. Compras un ramo de flores y vas a casa de tu vecina: "Me alegra que hayas dado ese paso. No sé cómo has aguantado esa situación tanto tiempo. Ese tipo era un cabrón despreciable. Quiero que sepas que si algún día necesitas cualquier cosa..." ¿si en ese momento recibieras un balazo en los huevos... te extrañaría? ¿Cómo se puede tener tanta cara?
Pues esto, amigos, pero extrapolado al Magreb, es lo que estamos haciendo los europeos en nuestra postura ante las revueltas del mundo islámico contra los dictadores norteafricanos. Llevamos un siglo enriqueciéndonos con esos dictadores a los que ahora, de repente, repudiamos. "¡Viva la democracia! ¡Libertad a los tunecinos!". Ahora... ¿no?... ahora... Es asombroso cómo han cambiado los términos en nuestros propios medios de comunicación. Cuando se construían gaseoductos, cuando se vendían armas, cuando se "trapicheaba"... eran "presidentes". Ahora que caen como moscas son "dictadores". Me pregunto si la gente está dispuesta a seguir aguantando tanta hipocresía. Recuerdo que cuando era niño y veía La Guerra de las Galaxias siempre me preguntaba: "Los soldados del Imperio... ¿no se darán cuenta de que son los malos? ¿por qué no tiran las armas y dejan que ganen los buenos?" Luego te haces mayor y te das cuenta de que cuando vives de puta madre no te preguntas si eres de los buenos o de los malos... de hecho te autoconvences: "En la vida no hay buenos ni malos, eso es una postura tan infantil... el mundo es demasiado complicado para resumirlo en una visión tan simple, bla bla bla...". Si algún día te ves divagando de esta forma para excusar a tu gobierno de algo tan evidente... no lo dudes... ERES DE LOS MALOS.
Siento mucho si alguien se siente ofendido por atacar su patriotismo europeo o español pero no me retracto de lo dicho. Es más, ni siquiera soy un patriota ni creo en ningún tipo de sentimiento nacionalista, ya sea gallego, español o europeo. Yo sólo creo en la gente justa, lo cual por desgracia no engloba a todo el ser humano. Creo en comunidades de hombres que se unen por un bien común, no por el bien de cuatro peces gordos del petróleo, la industria informática o el cemento. ¿Mi opinión acerca de patriotismos y nacionalismos?... Creo que las mil palabras de esta rutina del cómico Doug Stanhope valen más que una imagen...