miércoles, 18 de marzo de 2009

Los límites de la comedia


"No se pruede bromear con todo", dicen. Ya sabeis de lo que hablo: bromas de mal gusto, temas escabrosos, faltas de respeto a las minorías... ese tipo de cosas. El problema que supone para un cómico el saber de qué se puede y de qué no se puede escribir material ha seguido una trayetoria parabólica en el tiempo. De la censura de la epoca dictatorial, pasando por el "todo vale" de los años del "destape" y finalmente la neocensura actual, a la que yo llamo "censura por sensibilidad social". Y es que ha llegado el momento en el que ciertos temas no es que se censuren en la tele, es que estamos empezando a censurarlos en la vida diaria, en la conversación con la peluquera. Temas que pueden herir los sentimientos de la gente, o eso dicen, o eso nos creemos. Hace poco he visto a un buen cómico pasarlo mal mientras representaba un bloque de material, a mi entender excelente, sobre homosexuales. Había una mesa entre el público perteneciente a esa opción sexual y, tras poner empeño en sentirse ofendidos, lanzaron sus protestas (con escasa elegancia, a todo esto). Tiene gracia el argumento de: "puedes bromear sobre homosexualidad, pero no puedes hacer bromas de alguien por el hecho de ser homosexual". Vamos a ver, llevo 20 minutos haciendo bromas de gente por el hecho de tener novia, por el hecho de estar casados, por el hecho de conducir un bus, por el hecho de tener relaciones heterosexuales, por el hecho de ser dependientas de tiendas de ropa.... pero no puedo bromear con alguien por el hecho de ser gay??? Que yo sepa ser gay es tan bueno o malo como conducir un bus o tener relaciones heterosexuales asi que... ¿qué cojones pasa? Pasa que la gente confunde humor con miting político o declaración de principios. Un cómico interpreta y representa situaciones cotidianas para, con la ayuda de la exageración, crear desenlaces humorísticos que no necesariamente son el reflejo de su ideología política o de su visión de la vida. El objetivo es hacer reir. Últimamente estoy pensando que actuar con un texto censurado es horrible (yo lo hice), pero peor es actuar líbremente ante un público con una mente censurada, que no se paran a escuchar al cómico cuando una de esas palabras mágicas aparecen en el escenario, porque para ellos es el momento idóneo para levantarse y reventar la actuación para así poder declarar en público su férreo compromiso con las minorías étnicas, los homosexuales o el pueblo palestino. Y lo peor es que dicen que esto es propio de una sociedad avanzada: la sensibilidad social. Antes los cómicos se podían adentrar en cualquier tema (os dejo un video de Eddie Murphy sobre los homosexuales en la época en la que el SIDA irrumpió en USA), tenían oidos escuchando, ahora, en la sociedad avanzada, los oidos empiezan a cerrarse. ¿Avance? ¿Seguro?

***El video esta subtitulado por un argentino por lo que os dejo unas aclaraciones (casi todas innecesarias pero bueno...):

concha: coño
boludo / boludez: tonto / tontería
cojer: follar (espero que la palabra no provoque sensibilidades ni ofenda a nadie)
se les para la verga: se enpalman (idem)
de boliche: de fiesta
The bus boys: grupo musical
Mr. T: Es el actor que interpreta a M.A. en El Equipo A.
Ralph Cramden: Personaje de la serie Honeymooners, un gritón conductor de autobus.
Ed Norton: Actor de películas como El Increible Hulk o El Club de la Lucha.
Jimmy Walker: Jugador de baloncesto poco agraciado

Abrid la mente...

2 comentarios:

Salomón dijo...

Ya ves... Así son las cosas por lo visto.

Lo triste es que nunca se va a conseguir que la gente comprenda que el humor es humor, y que no se pretende ofender. Si los cómicos hicieran caso de todas las protestas, terminarían por no decir nada, porque siempre hay algo que le molesta a alguien.

Pero como bien dices, solo hacen caso y dan veracidad a lo que les conviene. Sí se ríen de la novia pesada, el borracho gilipollas o la famosa repelente, pero ojito si hablas de Dios, el aborto, los gays... empiezas a caminar sobre el filo.

Habrá que seguir abriendo brecha!!

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Como contrapunto, hace poco fuí a ver la despedida del os escenarios de Moncho Borrajo, gay hasta la médula y después de repasar el arbol genealógico de la clase política, lo siguiente de lo que habló fue de la homosexualidad.

Y allí estaban todos, siete mil hombres y mujeres de bien, señoronas con abrigos de bisón, alcaldes peperos, jovenes engominados y gays, por supuesto, riéndole todos y cada uno de los gags.

¿Porqué si un gay se ríe de si mismo y de la homosexualidad no importa?

Cada uno tiene su estilo y desde luego hay muchas formas de hacer humor con las minorías o las opciones sexuales sin herir sensibilidades. Si no se dan cuenta que ellos mismos se están segregando al ofenderse, es su problema.